Te cedo mis manos, puedes agarrarlas.
Si lo necesitas, porque
sé que sí,
te regalo mi voz,
si te hace falta.
Te escribo estas
letras,
que tú eres
mi hermana,
porque algún día
fuiste olvidada,
porque fuiste dañada.
Te presto mis ojos,
que no están vendados,
no juzgo los tuyos
si es al contrario.
Te guío en tus pasos
y te apoyo en mi
hombro.
Te quiero a mi lado,
gritando aún más
alto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario